Conoce a las socias

Florenci es la última incorporación al proyecto de vivienda cooperativa Cirerers, en Roquetes. Viene del mundo del arte y el cine, y ha estado muy en contacto con el mundo asociativo y el cooperativismo. Hace tres meses que ha entrado a vivir en este proyecto, y nos explica qué ha significado para él.

Mira la entrevista completa:

CUATRO COSAS

  • Lugar favorito de casa

    Todo, la casa entera
  • Recomendación cultural

    El cine. Hace poco vi a Extraño Río, muy bonita.
  • Tu refugio después de un mal día

    Llegar aquí al anochecer, cenar y ver una película
  • Alguna manía en casa

    No tengo manías especiales
  • Lo mejor de tu barrio

    La vida comunitaria que tiene
  • Preséntate en 10 segundos: ¿quién eres ya qué te dedicas? Hace cuando formas parte de Sostre Cívic?

    Me llamo Florenci. Me hice socio de Sostre Cívic primero como un regalo de mi hermana, que me regaló la cuota de la aportación inicial. En esos momentos tenía una problemática de vivienda y me pareció una idea fantástica, una alternativa. Y todos estos años he ido haciendo un seguimiento y participando en alguna asamblea, pero finalmente me hacía falta. En julio se convocó en la plaza aquí en Cirerers, me presenté y todo fue muy bien. Y a principios de septiembre ya estaba instalado aquí. 

  • ¿Qué relación tenías con el barrio antes?

    Había vivido aquí, en Nou Barris, curiosamente, durante siete años hacia finales de los 80 y principios de los 90. De modo que cuando finalmente me he instalado en Roquetes sabía dónde iba. Tiene una vida comunitaria y colectiva increíble, alucinante. A pocos días de estar aquí, ya me presenté voluntario en el Festival de Sopas del Mundo, que se celebra aquí en Canyelles, un encuentro de vecinos y vecinas fantástica. Hay mucha vida, mucha estructura, hay muchos colectivos. Te integras fácilmente, si quieres.

  • Nos contabas que estás jubilado. ¿A qué te dedicabas?

    Trabajaba de gestor cultural. Lo que ocurre es que ahora estoy jubilado, pero eso no quiere decir que no siga vinculado a dos proyectos profesionales, pero ahora de otro modo, dijéramos, que son compatibles perfectamente con la jubilación. Uno tiene que ver con la fabricación con tecnologías digitales, todo lo que es impresión 3D, pero desde el ámbito comunitario, en Igualada; y el otro es colaborar con un observatorio astronómico junto a Manresa.

  • Volviendo a Cirerers, ¿qué sentiste cuando viste que había una vacante?

    Recuerdo el día que abrí el PDF en el que estaban las 46 personas que habían optado a Cirerers, y la primera era yo por estatutos, por antigüedad. Y claro, fue un momento muy especial. Me había presentado a alguna opción anterior, había participado en alguna asamblea de Sostre Cívic, pero no me lo esperaba.

  • ¿Te acuerdas de tu primer día aquí?

    Sí, fue a principios de septiembre. Entré con lo más necesario, la cama, colchón y una cafetera, para empezar a vivir. Y a partir de ahí, poco a poco fui trayendo cosas. Pero muy ilusionado, como un sueño. Me despertaba por la mañana y decía: Ostras, estoy en Cirerers.

  • ¿Cuál ha sido la sorpresa más agradable de estos primeros meses?

    Alguien dijo que la felicidad es la ausencia de miedo. Y para mucha gente en esta ciudad, y yo me atrevería a decir que en el norte global, el tema de la vivienda es una fuente de preocupación y de miedo. Y entonces, haber entrado aquí y tener esa parcela tan importante de la vida enfocada ha sido para mí un gran avance. El miedo a no saber dónde podrás vivir, cómo, de qué manera, con quién, y de repente… Se concreta, en un edificio como éste. Y quizás lo más importante, lo que he descubierto, es que es una comunidad la que te recibe. No vienes a vivir aquí, no te cierras aquí y haces vida privada. Haces mucha vida porque quieres. Haces mucha vida en una comunidad y esto es fantástico.

  • ¿Cómo viviste entrar en un proyecto que ya estaba en convivencia? ¿Hacía respeto entrar en un grupo ya hecho?

    Yo he tenido muchas experiencias en el mundo asociativo, ya distintos niveles. De modo que estoy acostumbrado a tomar decisiones por consenso, a buscar el punto, el común denominador, en el que gracias a que nos ponemos de acuerdo, salimos adelante. Todo esto yo lo tenía muy acostumbrado, pero finalmente me ha sorprendido el dinamismo que tiene la vida en Cirerers, con la asamblea como corazón, dijéramos, pero también con los encuentros, las cenas, los grupos, las comisiones. Así que encajo bien en este mundo y estoy feliz.

  • ¿Ya has entrado en alguna comisión?

    Sí, sí, estuve mirando y la de visión me pareció la que probablemente quizás podría hacer más aportaciones. De momento todavía no lo hago, soy un poco discreto. Voy cogiendo algo del pulso, la dinámica que tiene la comunidad, pero es una de las que más me atrae.

  • ¿Y qué hace la comisión de visión?

    Como dice su nombre, extender la mirada hacia cómo mejorar. También trata cuestiones de orden más interno, de propuestas que se hacen en la asamblea general, de cómo se toman las decisiones, las dinámicas de participación… Pero también reflexiona sobre el futuro y hacia dónde va el modelo, y eso me interesa mucho.

  • ¿Existe algún reto que te haya surgido en estos tres meses?

    He encajado muy bien, como ya he comentado, por mi práctica con el mundo asociativo y el mundo de la cooperativa. No me he encontrado ningún reto.

  • Cómo te ha cambiado la vida al vivir en Cirerers?

    Yo, como os decía antes, estoy jubilado, pero sigo trabajando y tengo una oficina en el centro de la ciudad. De hecho, el trayecto en metro, digo, pero eso lo he compensado leyendo. Y he vuelto a leer bastante estos últimos meses. Y abajo, en la planta baja de Cirerers, hay un economato, una tienda. Ya me he hecho socio e incluso colaboro como voluntario. Y después, lo que decía de la vida que hay en el barrio. De todas las convocatorias que existen de los colectivos, los festivales, como el Festival de Sopas del Mundo; existe un comité de solidaridad con Palestina muy activo; no hace demasiado hicimos una fiesta popular que era como una especie de procesión de “Sant Xibeco”, que es como un supuesto santo de la cerveza… Y fue muy divertido porque haces un recorrido, en este caso por Bon Pastor, uno de los nueve barrios. O sea, si quieres implicarte, te metes y disfrutas mucho de la vida en colectivo.

  • Si alguien que nos mira duda en entrar en un proyecto cooperativo, ¿qué le dirías?

    En Gràcia mismo se da una situación increíble, porque es un distrito en el que conozco a gente que vive en la calle. Existe el caso de Cristina, que se pone a vender, a intercambiar libros en la parada del metro de Fontana desde hace algunos años, muy perseguida por la Guardia Urbana. Como caso extremo, dijéramos. Pero es que en Diagonal con Passeig de Gràcia, que todavía es del distrito, hace unos años se vendió un ático por 40 millones de euros, el piso más caro de la historia. Y en medio hay mucha gente de alquiler, que se siente muy amenazada por la situación que se está generando en el entorno de la especulación inmobiliaria. De modo que es urgente levantar alternativas a esta situación y, ojalá, las administraciones se apresuren a encararlo ya ponerse de verdad con el tema de la vivienda de protección social y la vivienda pública.

    Pero sin lugar a dudas, el mundo del cooperativismo y el modelo que representa Sostres Cívico tiene un gran potencial y puede ayudar.

  • ¿Qué es Cirerers ¿para ti?

    Un lugar en el que ser feliz. Además, lo tenemos muy fácil porque en los sistemas de mensajería, tipo Telegram o WhatsApp, enseguida encuentras el emoticono de las cerezas, que utilizamos en Cirerers. Y entonces, cuando abres y ves que aparecen las cerezas, detrás hay una buena noticia, seguro. Somos muy activos, tenemos tres o cuatro canales de Telegram, desde los más genéricos, pero después están las comisiones, los grupos de trabajo, el grupo del rellano. Y esto se traslada también a la vida real. Es fruto de la vida real. No estoy hablando de estos medios como algo externo, sino que son facilitadores. Nada más ver que está la guinda por delante, ya te pones de buen humor.


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    Con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona

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